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Imagen: aaronw79/flickr
DEBATE I La UE ha iniciado una consulta de proporciones nunca vistas para escuchar todas las opiniones de los actores interesados acerca de la neutralidad de la red. En mayo, publicará un informe y se acelerará la batalla entre quienes quieren dar prioridad a unos contenidos de Internet frente a otros, y quienes desean preservar la neutralidad de Internet. ¿En qué se basan ambas posturas?

La neutralidad de la red significa que hoy por hoy todo el que vuelque en Internet contenidos goza de la misma prioridad para comunicarlos que los demás. Es decir, que una página de Europa451.es se carga a la misma velocidad que otra de la BBCWorld si nos conectamos desde el mismo terminal. En un contexto de banda ancha y fibra óptica, esto no tendría por qué cambiar, pues los recursos de las operadoras de Internet no están sobreexplotados. Hay espacio de sobra en las autopistas de Internet para que todos los coches rueden a la misma velocidad sin tener que dar prioridad a unos sobre otros.

Este panorama cambiaría en dos supuestos. Por un lado, en el caso en que no se investiguen nuevos materiales de transmisión de las comunicaciones por Internet, como la Banda ancha o la fibra óptica, y al mismo tiempo siga aumentando el tráfico en Internet y en telefonía. Por otro lado, que las operadoras de telefonía e Internet decidan que quieren hacer negocio jugando a dar prioridad a unos contenidos frente a otros.

El interés es legítimo, pues estas operadoras, como Telefónica, Orange, o Vodafone, son propietarias de las redes de banda ancha o fibra óptica por las que circulan los contenidos de Internet. En cambio, se avecinaría el riesgo de que estas pocas operadoras dominantes del mercado en cada país privilegiaran en exceso determinados contenidos, provocando situaciones de monopolio de hecho.

Hasta ahora, las autoridades nacionales o supranacionales de los mercados de las telecomunicaciones han impuesto a las operadoras la neutralidad de la red. Sin embargo, hace pocas semanas, una sentencia en los Estados Unidos declaraba que las autoridades no pueden imponer a los operadores de Internet la neutralidad de la red. En la Unión europea se ha iniciado un debate público previo a la creación de leyes que regulen este tema. Para dentro de unos meses, habrá directiva sobre la neutralidad de la red.

Entrevista a marcel Coderch sobre las implicaciones de la neutralidad de la red

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El Presidente de la multinacional Telefónica, César Alierta (F. dekuwa/Flickr)
A favor del peaje en Internet

En España, el presidente de Telefónica, César Alierta, exige desde hace tiempo que los buscadores como Google, Yahoo o Aol, paguen un peje por usar extensivamente sus redes de telecomunicaciones. Del mismo modo que las compañías aéreas ofrecen billetes de Business Class, de Turista o de Preferente, las compañías de Internet quieren poder ofrecer servicios de calidad diferenciada. Además, este peaje significaría una victoria contra la piratería en Internet. Por último, permitir a las telecos poder “dirigir el tráfico” permitiría evitar situaciones de saturación de redes a determinadas horas del día en que más gente se conecta y comparte contenidos.

El propio ministro de Industria, Miguel Sebastián, considera “posible” este peaje, pero prefiere hablar de “tasa”, lo que dejaría abierta la posibilidad de que este canon se pagara por igual a todos los operadores de Internet por parte de los buscadores, con lo que no se quebraría el principio de igualdad de tráfico en la red. Neelie Kroes, la Comisaria europea de Telecomunicaciones –quien antes tuviera arredrados a los operadores cuando era Comisaria de Competencia-, no se ha manifestado en contra de terminar con la neutralidad, siempre que se respeten los clásicos principios que la esfera europea desea extender al máximo: libertad de expresión, no discriminación de competidores, transparencia, investigación para la ampliación de las redes y fomento de la competencia contra la formación de monopolios. “No soy un policía en busca de una esquina conflictiva”, declaraba Kroes dando a entender que no quiere precipitarse en una sobreactuación legislativa. Vamos, que no tiene prisa y que de momento los de la “esquina conflictiva” pueden seguir a mamporros.

El Gobierno francés, impulsor del debate a escala europea, ha elaborado un documento de entrada, según el cual hay que "encontrar un equilibrio entre la libertad de expresión y comunicación, la protección de la vida privada y la preservación imperativa del orden público". Se quiere prevenir contra la "falsificación, la piratería y la pornografía infantil".


La Eurocámara abandona la defensa del P2P

Internet se paga al contado


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El músico Moby, defensor de la neutralidad de Internet (F. Motionblur/flickr)
A favor de mantener la neutralidad contra el peaje

Los internautas en general, y personalidades como Barack Obama, se manifiestan con recelo respecto del fin de la neutralidad de la red. En la mayoría de los casos de ruptura de la neutralidad de Internet, esto implicaría que los operadores de Internet no dieran a sus clientes el servicio al que se comprometieron por contrato. Esto es, frenando o impidiendo la circulación de determinados bits cuando los contratos no prevén esta posibilidad. El consumidor vería modificado su contrato sin su consentimiento.

Para otras personas, como Asedin El Muntasir Bilá, director general de la Agencia Marroquí de Regulación de las Telecomunicaciones, “El objetivo del debate no debe ser tanto la neutralidad técnica de la Red, como el contenido que transporta, cada vez más cultural. La batalla debe librarse acerca de ese contenido, para que cada región o cada país  pueda salvaguardar sus valores, los elementos que una sociedad comparte en su seno, antes que concentrarse en las problemáticas que conciernen más a los actores del mercado que a los consumidores del servicio.

Para Timothy Wu, profesor de la Columbia University y guru de la Net Neutrality, la idea es simple: "Un transportista de la información no debe discriminar. En 2010, Internet es un transportista de informaciónes. (…) Es menester considerar Internet a la par que el servicio de electricidad".

Los defensores de la neutralidad desean elevar a rango de ley esta condición para que la codicia y el carácter depredador de los operadores no conduzcan a situaciones de monopolio. ¿A qué velocidad se cargarán en pantalla los blogs de los particulares? ¿O determinadas tiendas en línea frente a otras? ¿Decidirán las telecos quiénes pueden hacer negocio en Internet? ¿Se convertiría la tasa en una especie de impuesto involucionario? Los especialistas estiman que dentrod e doce años, cerca del 20% del PIB mundial se consagrará al ecosistema de Internet, contra el actual  6 ó 7% . Internet, pues, será pronto un bie colectivo estratégico.

Ejemplos concretos

Fernando Navarro Sordo & Francesca Barca
Europa451
Fotos: motionblur/Flickr, aaronw79/Flickr, melissa/Flickr & dekuwa/Flickr
 
 
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¿Están de enhorabuena los cerdos? (F. marianaC/Flickr)
DEBATE I La empresa Coop (Cooperative di consumatori), líder italiano de la gran distribución, acaba de catalizar la polémica en todo el país al ofrecer un supermercado en Roma su primer pasillo halal. Indignación de las asociaciones protectoras de animales.

Con un17% del mercado, la Coop domina el sector de la gran distribución italiana. Su originalidad estriba en ser una cooperativa de consumidores nacida a finales del siglo XIX que hoy agrupa a más de siete millones de miembros. Entre los valores que promueve, figura la seguridad alimentaria, la protección del poder adquisitivo y la promoción de la alimentación biológica.

¿Un tiro por la culata?

Desde el 6 de febrero, quizá con la voluntad de responder a una demanda por parte de sus clientes musulmanes, uno de los supermercados Coop en Roma ha inaugurado su primer pasillo halal. Las carnes propuestas han sido objeto, pues, de una matanza según los ritos certificados por un imán. Muchos hubieran podido temer una reacción epidérmica por parte del mundo político italiano, católico hasta la médula, y una condena de los particularismos (hay quienes hubieran dicho “islamización”) en Italia, como ya sucede en Francia a raíz del Quick halal. Sin embargo, el ataque ha provenido esta vez desde las asociaciones de vegetarianos y de protección de los animales.

Estos últimos denuncian la manera supuestamente cruel en que los animales son abatidos según el rito musulmán. El rito prevé que cada animal sea degollado vivo para que se vaya desangrando. Estas asociaciones apelan al boicot de todos los supermercados Coop, que ha reaccionado en seguida publicando en su web un comunicado garantizando que sus animales quedaban aturdidos antes de ser sacrificados.

Ecumenismo y mercadotecnia

He aquí el segundo país en menos de un mes en el que el mercado halal se sitúa en el centro de la controversia pública. Dicho esto, aunque haya reacciones virulentas, la industria alimentaria se preocupa poco de restas cuestiones. La “aventura” del halal significa ante todo dos mil millones de consumidores potenciales. ¿Un precedente interesante? El de Mac Donald's, que hizo en Londres el experimento durante 2006 y 2007 antes de volver a la panceta de cerdo de toda la vida. El motivo es que lo halal no le resultó rentable.

Según los datos del MIHAS (Malaysia International Halal Showcase), el mercado halal representa en el planeta una cifra de negocios de 150.000 millones de euros en 2009. Cifra que podría alcanzar los 500.000 millones en 2010. Sólo en Francia, pais con la comunidad musulmana más grande de Europa (cinco millones), el gabinete de estudios de mercado Solis evalúa el sector en alrededor de 4.000 millones de euros en 2009, pudiendo alcanzar los 5.000 en 2010. Un argumento de peso en el debate.

Francesca Barca

Europa451

(Foto: marianaC/Flickr)

 
 
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Captura del documental dirigido por Jean-Paul Jaud
DEBATE I Los productores franceses del documental crítico Nuestros hijos nos acusarán (2008) están buscando salas de cine en España para hacerlo llegar al gran público. Quienes defienden la alimentación natural, escogen cada vez más un tono entre el alarmismo, la lacrimogenia y el utopismo. ¿Aciertan o se arriesgan al descrédito?

Nuestros hijos nos acusarán es un documental de casi dos horas, dirigido por el francés Jean Paul Jaud –quien en su día sufrió de cáncer-, que ataca con notable agresividad la alimentación que usa pesticidas, abonos químicos u organismos genéticamente modificados. En él se asegura que la “generación de niños actual será la primera de la historia en tener peor salud que sus progenitores”. Sin dejar tiempo para el aliento, este filme trufado de madres con hijos cancerosos y trabajadores a quienes les sangra la nariz cada vez que manejan abonos químicos, denuncia “un exterminio de agricultores que manejan los productos químicos”.

La cinta anuncia “un combate irreversible” contra la agricultura química o contra las grandes multinacionales como Monsanto. Sin embargo usa y abusa de la aparición de niños en el colegio, adultos llorando, discursos efectistas en foros internacionales repletos de personajes encorbatados y efectos musicales espiritualistas que, más que otra cosa, pretenden interpelar las pasiones más incontrolables del espectador: el miedo a la enfermedad y la muerte. Lejos de la mirada irónica de películas críticas con el sistema como las de Mickael Moore, los colectivos medioambientalistas optan preferentemente por el moralismo y un discurso puritano acrítico consigo mismo.

La Federación Internacional de Movimientos por la Agricultura Orgánica  ha vuelto a publicar informes que detallan la peligrosidad de los cultivos de transgénicos, mientras e la Unión Europea se sigue debatiendo sobre ello y es aún proclive a desarrollarlos. España es el país que más cultivos transgénicos permite en la UE. Sin embargo, ningún representante de la industria química y biogenética aparece en la cinta para dar su versión de las cosas. Siguen ausentes de estas cintas enormemente politizadas los puntos de vista contradictorios que permitan al espectador no sentirse en misa y tener la garantía de acceso a toda la información al respecto. ¿Dónde están los economistas que expliquen con detalle la viabilidad de la vuelta a la agricultura biológica en un planeta de 7 mil millones de habitantes? Es incluso peligroso insinuar que la diabetes, el cáncer o la infertilidad sólo se explican por la alimentación que mantenemos.

Fernando Navarro Sordo
Europa451