Viaje a bordo de un xilofón 10/07/2009
![]() (F. Europa451) Son apenas veinte y tienen entre 16 y 18 años. No saben leer un pentagrama, pero ayer tocaban todos en Bruselas el Xilofón. Jon Bon Jovi, The Queen, Pachelbel…, etc. A todo trapo y en una amalgama sonora muy limpia, entre tribal y futurista, no se les resiste ningún compositor. ¿Sabe cómo? Siga leyendo… “De oído. Tocan de oído”, nos explica la portavoz de este euforizante grupo de música. No hay informe europeo y español que no cuestione la calidad de la educación española en muchos ámbitos, pero Julio Martínez, profesor de música en el Instituto de Educación Secundaria José Rodrigo Botet, en Manises, ha decidido hacer de necesidad virtud. Con los instrumentos que hay en el centro educativo ha organizado una serie de grupos de música que seleccionan y versionan temas de toda época y estilo. “Primero hacemos una consulta entre los alumnos de las clases de música del instituto. Luego, Julio Martínez instrumenta las piezas según los instrumentos de que disponen. Por último, enseña a sus alumnos uno por uno tanto la melodía como el ritmo que deben seguir. Primero por separado, y más tarde todos juntos”, aclara Eugenio Henriques, miembro de la organización, mientras el director da órdenes a sus músicos durante un ensayo en los bajos del Berlaymont, sede de la Comisión europea. Las clases de música en secundaria son obligatorias salvo en el último año. De modo que casi todo el centro se educa musicalmente mediante esta iniciativa. Y no sólo en lo referente al fenómeno físico-armónico. Tocar un instrumento amplía, como pocas otras actividades, el mundo interior de cada cual, y por lo tanto el viaje a través del mismo. Como actividad pedagógica cuesta imaginar mejor liberación para unos adolescentes en lo más crudo de su etapa hormonal y en esa edad en la que –todos lo hemos vivido- la competencia entre ellos es feroz. ![]() Estos jóvenes músicos no leen partituras (F. Europa451) Que alguien explique de dónde salen tantos xilofones Trabajar en equipo y sondear la propia creatividad les ha traído de momento a Bruselas, durante las jornadas de puertas abiertas del Comité de las Regiones, algo así como el Parlamento de las regiones y ciudades europeas. Llevan cuatro años aprendiendo y ahora recogen los frutos del ensayo. Tienen pinta de estar pasándoselo en grande y tienen agenda de conciertos hasta 2010. Ahora bien, ¿no suena raro que todos hayan elegido el xilofón? “Cada dos por tres recibimos xilofones en el instituto. Nos los manda la Consejería de Educación de la Comunidad Valenciana”, nos explican los responsables de esta iniciativa pionera en España. Cuando lo normal es que un adolescente se muera por una guitarra, un saxofón -o una trompeta tratándose en este caso de valencianos, muy aficionados a formar grandes bandas de música que luego procesionan por las calles de toda la región-, el gobierno valenciano decide enviar xilofones a los centros educativos. “Si nos hubieran enviado saxofones y violines hubiéramos hecho lo mismo pero con distintos instrumentos”, rematan sobrados de voluntad estos músicos. La mayoría no ha pisado nunca un conservatorio. “Lo más que han hecho estos chicos es tocar la flautilla en primaria”, nos confirma Henriques. Sorprende verles intercambiándose los puestos según la pieza que toquen: no todos los instrumentos tienen la misma tesitura, ni todos tocan lo mismo a la vez. Incluso se atreven a protagonizar algún que otro solo mientras se acompañan de baterías, sintetizadores y alguna que otra guitarra. Todos juntos son la Botet’s Band. Fernando Navarro Sordo Europa451 |