
(Imagen, Greens EP)
ENFOQUE I Sólo un 34% de los eurodiputados son mujeres, aunque la proporción ha aumentado desde las elecciones de 2009. Las comisarias europeas sólo representan un tercio de la Comisión, nueve de veintisiete tras muchas presiones a los gobiernos. El único aspirante a comisario rechazado por el Parlamento ha sido una mujer, la búlgara Yeleva, mientras el miembro más criticado de la UE del Tratado de Lisboa es la británica Catherine Ashton. “La Unión sólo tiene ‘Padres’ fundadores, y esto es una carencia”, afirma Noëlle Lenoir, primera mujer en sentarse en el Consejo Constitucional francés.

Noëlle Lenoir (F. Wikipedia)
El 22 de febrero es el día europeo por la igualdad salarial desde que en 2008 dirigentes de la UE asumieran que las mujeres deben trabajar 418 días al año para ganar lo mismo que un hombre en 365 días. La mujer debe trabajar 53 días más que el hombre al año, hasta el 22 de febrero. En cambio, un estudio francés realizado sobre las empresas que cotizan en la Bolsa de París demuestra que las que cuentan con una tasa más alta de feminización obtienen mejores resultados entre 2002 y 2006 en materia de rentabilidad, crecimiento, productividad y creación de empleos.
El servicio mínimo europeo femenino
Lo mismo podríamos decir de los partidos políticos europeos que más crecen. Son quienes más mujeres albergan en sus listas. En 2009, la gran sorpresa de las elecciones europeas fueron los Verdes, que pasaron de 41 a 55 diputados. Pues bien, este grupo es el que mayor tasa de feminización ostenta de todo el arco europarlamentario: 30 mujeres entre 55 diputados, o lo que es lo mismo, el 54,5%. Detrás están los liberales y los socialistas, por encima de la media, con un 45% y un 40% respectivamente. El centro-derecha (PPE) e Izquierda Unida suspenden por la mínima, mientras que los partidos conservadores y ultranacionalistas sencillamente pasan de las mujeres.
“El porcentaje de mujeres en el Parlamento europeo se estanca”, resume Noëlle Lenoir, que fue, además, ministra francesa de Asuntos europeos entre 2002 y 2004. Los expertos sociólogos establecen en el 35% la representación mínima para lograr influir en un colectivo. El Europarlamento ha pasado de contar con un 31% de mujeres en sus bancadas a un 34,8% tras las pasadas elecciones. El dato podría llevarnos a la esperanza si no nos percatáramos de que ningún portavoz de los siete grupos parlamentarios europeos es una mujer, salvo, de nuevo, entre los Verdes, cuya presidencia comparten siempre una mujer y un hombre.

Gribauskaite y Merkel únicas mujeres entre 25 hombres (Foto, CE)
Presionar al patriarcalismo de la foto de familia
Fátima Aburto, responsable de las relaciones entre el Congreso español y las instituciones europeas, considera “penosa y fuera de época la foto de familia del Consejo europeo”, en donde sólo hay dos mujeres –Ángela Merkel y Dalia Gribauskaite- entre 26 hombres. Ello justifica, a su entender, “la lucha por la igualdad que mantiene Europa” contra “2.000 años de Historia que avalan que las cosas no cambian de forma natural, sino que hay que ejercer cierta presión”. Los leves avances del último año en paridad política europea “no se explican por unas semanas de presión ejercida en noviembre de 2009, sino la que se lleva a cabo desde hace años”, matiza Aburto, quien no considera que se haya logrado suficientes resultados, pero considera positivo el nombramiento de Ashton para el puesto de Asuntos Exteriores. “Se supone que las mujeres somos buenas mediadoras.”
La francesa Lenoir sostiene que la igualdad entre hombres y mujeres es una de las marcas de la casa en la UE. “No es machista. De hecho, Durão Barroso le ha dado las carteras más importantes a las mujeres: Interior para la sueca Cecilia Malmström, Justicia a la luxemburguesa Viviane Reding, Exteriores a la británica Ashton o Economía Digital a la holandesa Neelie Kroes.”

Fátima Aburto (F. FA)
La alternativa de la discriminación positiva
“Estoy a favor de la discriminación positiva y de las políticas activas para la igualdad. Una reforma social estructural cuesta décadas de esfuerzos en ese sentido”, comenta Fátima Aburto, quien ha contribuido a las apuestas políticas sociales del gobierno de Zapatero en este ámbito.
Noëlle Lenoir, en cambio, matiza. “Durante mucho tiempo he estado en contra de la discriminación positiva, pues hombres y mujeres siendo iguales en todo punto, deben ser seleccionados por sus méritos y no por su sexo. Sin embargo, este sistema de igualdad en el derecho nunca ha funcionado. En los últimos cincuenta años los progresos en política han sido tímidos. De modo que en la fase en la que nos encontramos estoy a favor de la discriminación positiva en general dentro de la política y en particular dentro de nuestras comunidades”, sostiene quien alerta de que en ciertos ámbitos la situación se agrava cuando “estamos viendo cómo las mujeres asumen el 80% de las tareas domésticas. Más que la generación precedente”.

Eurodiputadas durante una conferencia de prensa (Foto, PE)
¿Las mujeres están hechas para la política?
“La vida de la mujer no es monolítica”, alega Lenoir. Fátima Aburto, a su vez, explica: “Las Instituciones con una representación paritaria de las mujeres son más representativas de la composición social, y eso las hace más democráticas. Además, hombres y mujeres somos distintos en aptitudes -fundamentalmente por educación, pero es una realidad- y aportamos innovaciones constructivas y probablemente también problemas que resolver. Ambas cosas constituyen un reto y una oportunidad.”
Lenoir, en un tono más reivindicativo, insiste en que “hay que luchar por la liberación de la mujer, cuyos derechos han sido pisoteados durante siglos. Por eso, las mujeres deben implicarse en política, aunque a veces suponga un sacrificio para ellas. Una persona no se reduce a su sexo. Es absurdo e insultante atribuir a las mujeres predisposiciones particulares para que se queden en casa y no accedan a los puestos “de hombres”, sin hablar de la práctica horrible del Burka que condena a las mujeres a prisión de por vida.” Y concluye: “Viendo los obstáculos que tienen que superar las mujeres para alcanzar el mismo puesto que un hombre, es seguro que tienen más mérito que ellos”.
Fernando Navarro Sordo
Europa451