El frente del NO al pañuelo islámico 05/03/2010
![]() OPINIÓN I La decisión final depende de momento de una veintena de personas entre profesores, padres, alumnos y representantes de la administración pública. Es el consejo escolar de cada centro quien decidirá si es lícito o no llevar pañuelo sobre la cabeza en los centros públicos. Tras la expulsión de la alumna madrileña Najwa Malha, de 16 años, del instituto Camilo José Cela de Pozuelo de Alarcón, lo natural sería preguntarse cuándo le toca al Estado implicarse en el asunto. "En el interior del edificio no se permitirá el uso de gorras ni de ninguna otra prenda que cubra la cabeza", reza el reglamento de régimen interno de la escuela de Najwa. En las páginas del diario El País, Iván Jiménez-Aybar, abogado de Najwa, sostiene que no era fácil prever que la normativa interna del centro se pudiera aplicar también al pañuelo que muchas musulmanas usan para cubrirse el cabello, a pesar de que la familia ya había desaconsejado a la hija llevar esta prenda por conocer la disposición del reglamento escolar. Dice Jiménez-Aybar: “La comunicación con el estudiante puede volverse dificultosa cuando este lleva un gorro o sombrero que pueda esconder su rostro, de modo que no se sabe a quién se habla, o si está durmiendo en clase o si sencillamente está escuchando música. No creo que el uso del hiyab pueda causar voluntariamente problemas en clase o dificultar la interlocución. Entonces, ¿por qué sacar a Nawja del instituto? Para Jiménez-Aybar lo más probable es que el problema haya surgido a raíz de que cualquier otro alumno que haya querido llevar en la escuela cualquier tipo de gorra, se haya lamentado de su imposibilidad señalando el caso de Najwa, pues ella llevaba un mes usando el pañuelo. Hace casi dos años entrevisté en Gines, a pocos kilómetros de Sevilla, a Fátima Mohamed Kaddur, concejal municipal por el Partido Popular español. Por entonces, esta señora ocupaba las portadas de los diarios andaluces por una polémica –insignificante según ella, sustancial a mi entender– a raíz d que Mariano Rajoy propusiera restringir el uso del pañuelo en las escuelas “como sucede en Francia”. La reacción de Fátima Mohamed fue insistir que “el velo no se toca. El velo es integración, y trabajo para que se reconozca. Yo no me siento discriminada. Por ejemplo, acudo a la romería del Rocío con las mujeres con las que trabajo, me visto de ‘flamenca’, sin quitarme el velo. Esto representa la integración plena y sirve para combatir el racismo contra los inmigrantes. Una postura utópica pero comprensible. Hoy, Fátima Mohammed ha anunciado su retirada del Partido Popular por sentirse discriminada. Fuera de la ley En Francia este velo ya ha sido vedado en la escuela pública, junto con otros símbolos religiosos, al igual que sucede en 110 de las 129 escuelas de la Bélgica francófona. En septiembre, la comunidad flamenca belga lo ha prohibido del todo a partir del curso 2010-2011. El Consejo de Estado francés examinará el próximo 19 de mayo la normativa para la prohibición del velo en el espacio público. El Gobierno galo había encargado a su vez a una comisión parlamentaria el estudio de la cuestión y ya toca tomar decisiones definitivas. Según el diario francés Le Figaro, el proyecto se concentra principalmente en dos artículos que apuntan en la dirección de “imponer sanciones leves a las mujeres” y de “sancionar con contundencia a quienes eles obliguen” a portar el velo en los espacios públicos. Las multas irían desde los 150 euros e incluirían “cursos de utilidad pública” para las personas sancionadas. La gran novedad de la ley francesa es la instauración de la “violencia, la amenaza y el abuso de poder o de autoridad” para quien imponga el uso del burka. En este caso, el riesgo es pasarse un año en prisión o soportar una multa de 150.000 euros. Este texto, pues, será el que tenga que pasar el tamiz del consejo de Estado que, bueno es recordarlo, ya ha rechazado una primera propuesta legislativa en el mes de marzo, subrayando la ausencia de fundamentos jurídicos, como por ejemplo la violación del principio de libertad de conciencia. Lo importante para el Gobierno francés es que cale el mensaje de que no se rechaza el burka en nombre de la laicidad –pues sería un mensaje negativo para la comunidad islámica–, pero aún no ha aclarado si el motivo se basará en la seguridad de las personas o en la dignidad de la mujer. Hablando de sondeos Según una encuesta realizada entre 21.000 ciudadanos de la UE pr parte de la fundación BBVA y coordinada por Ipsos, sólo el 28% de los ciudadanos está de acuerdo con el uso del velo en las escuelas, mientras el 50% es contrario. Los países que más se oponen son Bulgaria, Francia, Alemania, Suiza, Bélgica y Grecia. Al mismo tiempo, el 62% de los entrevistados considera los valores cristianos como característicos de Europa. Prohibición del burka en Bélgica: más unanimidad y te mueresEn Francia el Fast Food se hace halalMusulmanes integrados y creyentes algo vagosSegún la fundación alemana ZentralInstitut Islam Archiv Deutschland, existen 14 millones de musulmanes en la UE, más otro ocho millones en toda Europa. El país con la comunidad islámica más numerosa es Francia, con 5,5 millones de creyentes. Los Países Bajos, en términos relativos cuentan con un 6% de población que se declara musulmana. No en casualidad que en las elecciones holandesas del 9 de junio, el partido conservador anti-islámico de Geerd Wilders pueda alcanzar más del 17%. En cifras de Eurostat, la religión es un elemento fundamental en la vida del individuo para el 53% de los europeos. En general, el 49,5% de los europeos es católico, el 12,7% protestante, el 8,6% ortodoxo, el 5,7% musulmán y el 0,4% judío. Un abundante 25,4% se decara “no religioso”. No nos olvidamos de Suiza, en donde el pasado 29 de noviembre sus ciudadanos se pronunciaron en referendo contra la construcción de minaretes en el territorio nacional, espacio que ya cuenta con cuatro de estas torres de llamada al rezo sobre todo para bosnios y turcos, ciudadanos que no cabe considerar como extremistas. Al mismo tiempo, en Italia arreciaban los pronunciamientos contra la Corte europea de Estrasburgo que se acababa de pronunciar contra la presencia del crucifijo en las escuelas. Desde la izquierda a la derecha, los partidos italianos reaccionaron de forma unánime a la decisión: “El crucifijo es el signo de nuestra identidad cultural (para algunos), para otros es el símbolo de la identidad religiosa italiana y europea. Incluso para quien no se considera cristiano, da miedo abandonar el crucifijo. El debate sobre su presencia en las escuelas, abierto por una ciudadana finlandesa laica y racionalista ha desencadenado la paranoia por una supuesta invasión islámica. Cabe preguntarse desde cuándo el islam se está convirtiendo en el espejo de la identidad europea. Y cabe responder que desde que hace unos años se ha empezado a insertar en el debate público, con discursos, en su mayoría, provenientes de la extrema derecha. Lo peor es que cuando el legislador trata de poner orden se queda a años luz de la realidad (¿cuántas mujeres usan el burka?), de la comprensión de la cuestión y de la integración de los musulmanes. Francesca Barca Europa451 Foto: guillermo fernández / Flickr CommentsLeave a Reply | Infórmate con E451
AutoresPedro Picón y Fernando Navarro son editores de Europa451.es ArchivosNoviembre 2011 CategoríasAll Mención legal
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