![]() ENFOQUE I Mientras el Estado español trata de permitir que en Navarra las mujeres puedan abortar en la sanidad pública sin tener que emigrar, en Italia una senadora del partido de Berlusconi (Pdl) propone una ley para permitir la objeción de conciencia de los farmacéuticos. La Sigo (Sociedad Italiana de Ginecología y Obstetricia) ha publicado datos nacionales del uso de la píldora del día después, señalando un aumento del uso de este método contraceptivo en 2009. En Italia, en 2009, se han vendido cerca de 50.000 cajetillas de píldoras contraceptivas del día de después. De 320.000 ventas en 2008 se ha pasado a 370.000. Según la columnista del diario La Stampa, Flavia Amabile, “En muchos casos este es el único tipo de contracepción usado por los jóvenes, visto que el 58% de las jóvenes encuestadas afirma no usar métodos anticonceptivos por no tenerlos a mano.” El dato sorprende por dos motivos. Por un lado ya sabemos qué “batalla” -por no usar el término religioso “calvario”- supone para una joven tomar la píldora del día después: cuando el médico de guardia –no hablamos de casos aislados– es un objetor de conciencia sucede que o bien no prescribe o bien somete a la paciente a la terapia del consabido “¿¡sabes que estás acabando con un ser vivo?!”. Lo cual significa que, a pesar del boicot, el fármaco es utilizado. Por otro lado cabe preguntarse cuánto de todo esto no se debe a la falta de una educación sexual y anticonceptiva más inteligente. Y es que el tratamiento postcoital consiste en una dosis de hormonas en pastillas que producen una serie de modificaciones en el interior del útero e inhiben la ovulación, impiden que el óvulo sea fecundado o evitan que se implante en el útero. Es decir, no se elimina ningún óvulo fecundado. El diario Il Corriere della Sera anuncia que la senadora conservadora Ada Spadoni Urbani propone una ley de “Disposiciones en materia de objeción de conciencia de los farmacéuticos a la hora de dispensar en sus farmacias esta píldora de emergencia”. Los farmacéuticos, pues, podrían rechazar la venta de estas píldoras, prescritas, quizá por un médico objetor. En España, la píldora del día después se puede vender en farmacias sin necesidad de receta médica. La objeción de conciencia de los farmacéuticos debe regularla cada comunidad autónoma. Por ejemplo, en Andalucía, los farmacéuticos, a título personal, pueden objetar y no dispensar dicho fármaco, sin perjudicar el derecho del consumidor. Esto es, en la farmacia debe haber al menos un trabajador que pueda dispensarla, según una sentencia del Tribunal Superior de Andalucía de 2007. Se calcula que el 1% de los farmacéuticos andaluces se ha declarado objetor. Desde los sectores y partidos conservadores se criticó en 2007 la eliminación de la necesidad de receta médica. Temían que su venta indiscriminada se disparara y que las labores educativas que hasta entonces realizaban los centros médicos a la hora de recetarla se diluyera con el tiempo. Es cierto que desde que no se requiere receta médica, la venta de estas píldoras se ha duplicado en España, a pesar de los 20 euros que cuesta la caja de dos unidades. Curiosamente, la región en donde más se multiplicado la venta de la píldora del día de después es en Navarra. En esta región gobernada por conservadores antiabortistas no se practica ningún aborto, tanto en la sanidad pública como en la privada. La objeción de conciencia médica contra el aborto en Navarra provoca que, para evitar contradecir la ley española del aborto –que reconoce el derecho de toda ciudadana a que se le practique- financia el coste de la operación a sus ciudadanas si se marchan a otra región española para abortar. La objeción de conciencia contra el aborto en España es un capítulo más de la cultura de las apariencias y de la hipocresía en el sector médico. Sólo el 3% de los abortos se practica en la sanidad pública, pues la mayoría de los médicos se declara objetor. No obstante, más de la mitad de los médicos de la sanidad pública tienen consultas y empleos en centros privados, aquellos en donde se practica el 97% de los abortos en el país. Todos los códigos civiles de Europa reconocen derechos personales sólo a partir del nacimiento. Mientras tanto, al embrión o feto, se le considera un nasciturus. Alguien “que va a nacer”. Francesca Barca & Fernando Navarro Sordo Europa451 Foto: higlu/Flickr CommentsLeave a Reply | Infórmate con E451
AutoresPedro Picón y Fernando Navarro son editores de Europa451.es ArchivosNoviembre 2011 CategoríasAll Mención legal
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