
Existen muchas maneras de consumir drogas, como la intra nasal, la inhalación, la masticación o la intravenosa. Por esta última vía pueden consumirse una gran variedad de productos tóxicos, pero como es ya tradición, siguen siendo la heroína blanca y la heroína química afgana las más utilizadas. Según un estudio publicado por el Observatorio Europeo de toxicomanías sito en Lisboa, casi la mitad de los ciudadanos comunitarios se chuta la heroína mediante inyecciones. Los efectos de esta droga, cuando se inyecta en vena, se hacen sentir en tan sólo unos segundos y provoca una adicción más instantánea y coriácea, mientras que esnifarla, inhalarla o fumarla retrasa los efectos hasta 15 minutos y resulta menos adictiva, aun siendo de una peligrosidad indiscutible.
En este sentido, los países en donde menos se consumen los opiáceos por vía intravenosa son Dinamarca (3%), Países Bajos (7%), Bélgica (21%) y España (22%). Por debajo de la media europea se encuentran también Francia (25%), Reino Unido (39%) y Alemania, Irlanda o Grecia con algo más del 40%. Los países europeos en donde el consumo intravenoso es mayor son Rumanía (95%), Letonia (96%) y Lituania (99%).
La motivación más mencionada por los encuestados para explicar por qué se inyectan droga es la de “potenciar sus efectos”, por lo general debido a la tolerancia que desarrollan las personas adictas con anterioridad y el ahorro de dinero que supone inyectarse la heroína en vez de inhalarla. Por lo general, la primera vez que un consumidor de opiáceos se inyecta suele estar acompañado por alguna amistad, lo que confirma el factor de evento social que comporta este tipo de consumo.
Fernando Navarro Sordo
Europa451
Foto: Javier Vélez / Flickr











RSS Feed