De momento, la ley no ha sido aplicada en toda su envergadura: los nombres de los internautas advertidos no han sido comunicados al juez. Y es que salvo unas decenas de personas reincidentes por descarga ilegal de contenidos, ningún apercibido sabía que estaba compartiendo archivos sobre los que no tenía derechos. Lo dice Mireille Imbert Quaretta, la magistrada encargada en la Comisión de Protección de los Derechos. “La Comisión de protección de los derechos se ha percatado que los archivos ilegales descargados unos años antes se vuelven disponibles para ser compartidos desde el momento en que se lanza un programa Puerto a Puerto. La mayor parte de quienes han recibido la tercera advertencia lo han hecho por proponer sin saberlo archivos que poseían en su PC”, cuenta de nuevo Le Figaro.
Según Mireille Imbert Quaretta el papel de Hadopi debe ser más que nada pedagógico. Y parece que funciona. Un informe de la autoridad Hadopi presentado a principios de mayo por el ministro francés de Cutura, Frédéric Mitterrand, sostiene que el 50% de los que han recibido el apercibimiento por parte de Hadopi han cesado sus descargas ilegales, el 22% afirma proseguir moderadamente, mientras sólo el 2% asegura hacerlo más que antes. Christine Albanel, ministra de la Cultura antes de que se aprobara Hadopi, afirmaba que tras la entrada en vigor de la ley, entre el 70 y el 80% de las personas apercibidas habrían detenido sus descargas ilegales.
Según el sondeo, el 37% de los franceses interrogados declara descargar desde Internet obras protegidas por el derecho de autor y que se muestran indiferentes a los controles, mientras el 41% de los internautas ha cambiado, tras Hadopi, sus costumbres de consumo. Falta el cálculo de cuantos, entre ellos, se han cambiado al uso de sitios de webstreaming. El 55% afirma seguir descargando aunque sea ocasionalmente, mientras el 38% dice haber detenido por completo su costumbre.
Francesca Barca
Foto: Louisvolant / Flickr
Europa451
















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