Según las cifras de Eurostat, Francia está a la cabeza de la esperanza de vida a los 65 años: 23,4 años para sus mujeres y 18,9 para sus hombres. Le siguen España (22,7 y 18,6), e Italia para las mujeres -22,1 años- y Grecia para los hombres (18,5). ¿Señalando a las futuras víctimas?
Lo curioso es que, aunque en todos los países de la UE las mujeres tienen más esperanza de vida que los hombres, en todos, la esperanza de vida en buen estado de salud es casi idéntico para ambos sexos, e incluso es mayor en los hombres que en las mujeres: alrededor de 9 años. ¿Estarían los hombres más hechos para trabajar? ¿Los hombres han trabajado menos duro durante su vida laboral y están en mejor estado a los 65? ¿Se ve resentida en especial la salud de la mujer debido a la experiencia de la maternidad? De momento nadie se ha arriesgado a interpretar estas cifras. Suecia, Dinamarca, Luxemburgo, malta y Reino Unido son los Estados en los que con mejor salud se llega a esta edad bisagra.
Hay vida a los 65
Hasta hace menos de un siglo llegar vivo a la edad de 65 años tras una vida dedicada a trabajar de sol a sol, a alimentar y educar a la prole y a comulgar con el sistema establecido era cosa notable y extraordinaria. En toda Europa, la esperanza de vida no superaba los 60 años.
| Tras décadas de politización de la población y de organización en torno a sindicatos y partidos por lo general marxistas, humanistas o democristianos, se empezó a generalizar el derecho a trabajar menos y a gozar algo más de su propio tiempo libre: vacaciones pagadas, jubilación remunerada a los 65 años, seguridad social universal y… menos hijos. Hoy, la esperanza de vida en nuestro continente ha alcanzado cotas inéditas y de media vivimos casi 20 años tras nuestra retirada del universo profesional. Esos años ya no sobran en el imaginario colectivo y están previstos para dedicarse al cultivo del ocio, a actividades intelectuales y, cada vez más, a recuperar un estilo de vida casi adolescente a las puertas de la insondable muerte. Vivir peligrosamente, pero con colchón de seguridad y todas las medallas en el pecho tras una vida de compromisos y de facturas pendientes consigo mismo. Para enfriar este entusiasmo geriátrico, la marea de reformas de los sistemas de pensiones que ha subido en casi toda Europa en los últimos tres años al relente de la crisis ha incluido siempre aumentos de la edad de jubilación. También del número de años que trabajar para percibir el total de los derechos de jubilación. No es que haya aumentado el número de personas que trabajan más allá de los 65 años, pero ha dado cancha a quienes sostienen que trabajar es una motivación para vivir o ayuda a mantener la salud mental. El miedo a no poder financiar el sistema de seguridad social lleva décadas alimentando esta idea. Hoy, en cambio, se suma la creencia de que cuanto más tiempo trabaje cada ciudadano, más productivo será el país y antes se saldrá de la crisis. Frente a los defensores de esta visión se sitúan los que consideran que con un aumento galopante del desempleo juvenil, lo ideal sería que los mayores dieran paso a los jóvenes. La realidad es que la generación del baby-boom está ya de retirada y lo que sucede es que el remplazo por jóvenes es muy desigual. Hablamos del popular 2 por 1: un joven adopta las funciones de dos recién jubilados y además por menos dinero que uno solo. En abril de 2012 en España, el número de pensionistas ha aumentado un 1,2% interanual, mientras la ocupación ha caído un 4,3% durante el mismo periodo, teniendo en cuenta que las magnitudes son distintas y que hay muchos más ocupados que pensionistas. De momento, las previsiones de la UE estiman que en 2060 la edad media de los europeos pase de los actuales 40 años a los 48 y que el número de mayores de 80 años aumente un 30%, lo que sumado a una baja tasa de fertilidad puede poner en dificultades la financiación de las pensiones públicas. En los últimos cinco años, la tasa de empleo de los mayores entre 65 y 74 años aumentó un 15% en la UE, muy por encima de la evolución española, que empieza a parecerse a la comunitaria por otro motivo: la crisis obliga a los mayores a seguir trabajando para dar cobijo a hijos y nietos parados. Fernando Navarro Europa451 Foto: Daniel Spillere Andrade / Flickr | 2012 es el año europeo del envejecimiento activo Web española del envejecimiento activo Artículos relacionados |















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