![]() DEBATE I Mientras en Francia suceden más de 120 suicidios carcelarios al año, en España, con una saturación de presidios aún mayor, sólo se quitan la vida al año 20 presos. El nuevo sistema de “ángeles de la guarda” y la introducción de punteros ópticos podrían ser la solución al descontrol en las cárceles europeas. Fernando Navarro, de Europa451, participó en el canal France 24 TV en un debate monográfico especial. El francés Jean-Pierre Treiber llevaba meses encarcelado en Fleury-Mérogis a la espera de juicio. Se le acusaba de homicidio múltiple y los familiares de las víctimas contaban los días para conocer la verdad de lo sucedido a partir de abril de 2010. Sin embargo, se quedarán con las ganas. Treiber apareció ahorcado el sábado por la mañana con evidencias de suicidio. “Las familias de las víctimas están destrozadas”, asegura su abogado. El martes pasado, dos jóvenes en la veintena de años se suicidaron también, uno de ellos, se auto-degolló. En busca de un cabeza de turco Francia, con un nivel de saturación de las cárceles del 115% según las organizaciones locales de observación de prisiones o del sindicato CGT, se escandaliza por los más de 120 suicidios al año en sus cárceles y busca tanto culpables como soluciones. En un principio se señalo al sistema deficiente de rondas nocturnas, que en teoría obliga a los centinelas a echar un vistazo en cada celda especial cada dos horas durante la noche. El sindicato francés de funcionarios de prisiones se apresuraba el fin de semana pasado a defender el buen cumplimiento de las misiones de sus representados. En España, media docena de prisiones están probando el llamado “lápiz óptico”. Cada uno de estos funcionarios debe pasar cada dos horas un lápiz óptico delante de un lector situado en cada puerta de las celdas de los prisioneros especiales. Esta medida está suscitando no poco rechazo entre los funcionarios de prisiones, que acusan al gobierno de “mobbing” contra ellos, y de “imponer esta tecnología con el sólo objetivo de controlar nuestro trabajo y de evitar asumir la responsabilidad civil subsidiaria de los suicidios en las cárceles”. En ambos países se ha puesto en duda de manera extraoficial el buen cumplimiento de las rondas nocturnas de los vigilantes. Prisiones viejas y grandes No obstante, “estas rondas no garantizan que el preso que se quiere suicidar no lo logre”, afirma Stéphanie Djian, del observatorio internacional de prisiones, durante el debate en la cadena internacional France24. “Las cárceles son viejas en Francia, y sus condiciones de temperatura y humedad, muy deficientes”, explica Mahalia Grillot, del sindicato Confédération Générale des Travailleurs (CGT). “Habría que renovar las prisiones”, propone. Algo que en el país vecino, España, se viene haciendo en las últimas décadas tras heredar una red penitenciaria arcaica y lúgubre de la dictadura franquista. “Dicho esto”, retoma Mahalia Grillot, “no pensemos en que las nuevas prisiones deben ser muy grandes. 900 presos en un solo centro son demasiados. Los internos no logran conocerse bien y es difícil orientarse entre tanto preso”. Es bien sabido que la sociedad que se forma de manera espontánea en las prisiones es muy sofisticada y se estructura a su vez sobre la base de relaciones de poder y de sumisión informales muy eficaces. Situaciones estresantes a las que durante los primeros meses o años de internamiento muchos presos no logran adaptarse. Con todo, no habría que idealizar la renovación y desmasificación de las cárceles como la solución perfecta. En España, las cárceles, nuevas o viejas, están saturadas al 175% según datos del sindicato de funcionarios de prisiones. Una masificación que en teoría debería conducir a un mayor nivel de presión y una menor calidad de vida entre los presos. En cambio, desde 2004 a 2009, los suicidios han pasado de 41 a 20. Los ángeles de la guarda vienen de España De este modo, las miradas se vuelven hacia un reciente experimento puesto en marcha en España: los ángeles guardianes. Las autoridades penitenciarias han decidido formar con habilidades y conocimientos en psicología a determinados presos. A estos se les encomienda la misión de vivir en la celda de los presos con riesgo de suicidio para acompañarles y hacerles menos deprimente su estancia en prisión, sobre todo para aquellos que desarrollan un profundo sentimiento de culpa, o quienes están pendientes de juicio aún. Estos “ángeles de la guarda” pasan las 24 horas del día con los presos bajo especial vigilancia y les ayudan a integrarse en el centro penitenciario, a desahogarse y a asimilar su nueva situación. Asimismo logran comprender el mundo interior de los presos con riesgo de depresión para que los especialistas psicólogos puedan ejercer mejor su tarea para con los presos. Estos ángeles de la guarda no sólo escuchan, sino que también protegen al compañero preso de las presiones primeras al entrar en la sociedad de una prisión. La implicación de los “ángeles de la guarda” suele ser muy intensa y, a cambio, suelen obtener beneficios penitenciarios e incluso rebajas de sus penas. Pincha en las siguientes imágenes para ver el debate televisado en France 24 TV con Fernando Navarro como invitado. Europa451 Crisis de gobierno holandés para tontos 02/23/2010
![]() Wouter Bos quiere quitarse el ministerio de Economía (F. roel1943/Flickr) OPINIÓN I ¡Haz las elecciones y no la guerra! Afganistán no tiene nada que ver con la implosión del gobierno holandés. El único muerto que se quieren quitar los socialdemócratas en Holanda es el del Ministerio de Economía. El gobierno holandés estalló por los aires el fin de semana pasado. La prensa internacional y una parte casi unánime de los analistas dan pábulo a la teoría de que los socialdemócratas que participaban en la coalición de gobierno se han marchado porque no quieren que las tropas holandesas permanezcan en Afganistán y porque estando las elecciones regionales a la vuelta de la esquina, quieren hacer caja electoral. Sin embargo, todo esto es falso. Forzando unas elecciones nacionales holandesas anticipadas, los socialdemócratas saben que el panorama electoral nacional no va a cambiar sustancialmente. Por un lado, la crisis económica no beneficia a su principal socio de gobierno, el partido democristiano de Jan Peter Balkenende. Por otro lado, los socialdemócratas habían pactado que las tropas holandesas se quedaran en Afganistán hasta el 31 de diciembre de 2010 y esto no sólo sigue en pie, sino que no lastraba su imagen frente al electorado. Es cierto que el 65% de los holandeses desean la retirada de su ejército de Afganistán, y por ahí los socialdemócratas lograrán recuperar el voto perdido en los últimos años. Ahora bien, lo que más pesa en la imagen de los socialdemócratas es que su líder, Wouter Bos, era hasta ahora el ministro de Economía. Es decir, el responsable en el último año y medio de adoptar las medidas más impopulares para frenar los efectos de la crisis en su país. Una vez adoptadas las políticas de rigor presupuestario, los socialdemócratas desean una simple renegociación de carteras en el gobierno de Balkenende. Esto significa que cuando sucedan las nuevas elecciones holandesas y los mismos partidos deban formar nuevo gobierno en Holanda, los socialdemócratas –indispensables para formar dicho gobierno- solicitarán ocupar las carteras más benévolas a la hora de presentarse ante la opinión pública: Exteriores, Cultura, Innovación, etc. De este modo, y coincidiendo con la salida de la crisis, redorarán su reputación y se prepararán para dar un salto de calidad electoral con una nueva crisis que implique nuevas elecciones que ellos puedan ganar. Y así presidir el gobierno en un par de años como mucho. ¿Y el extremista Gerd Wilders qué papel juega en todo esto? El de quitarle votos al centro derecha para que centro derecha y centro izquierda se mantengan equilibrados a la hora de negociar la composición del próximo nuevo gobierno holandés. Fernando Navarro Sordo Europa451 Fotos: roel1943/Flickr 6 vtveel/Flickr Italia se engancha al crucifijo 02/03/2010
![]() Foto: ARTESAGRA@MONDOPOPGALLERYRoma ANÁLISIS I Incluso la izquierda italiana propuso en diciembre de 2009 una ley que obligara a colocar un crucifijo en las escuelas públicas de Italia en respuesta a la sentencia dictada por la Corte Europea de Derechos Humanos del 3 de noviembre de 2009. El pasado 26 de enero, el minisdtro italiano de Asuntos Exteriores, Franco Frattini, se desplazó hasta el Consejo de Europa, en Estrasburgo, con una misión muy concreta: apoyar la inclusión de una referencia a las raíces cristianas de Europa en el Tratado de Lisboa. De paso aprovechó para defender el recurso interpuesto por Italia ante la CEDH (que depende del Consejo de Europa), contra la mencionada sentencia, alegando que la decisión del tribunal choca de frente con "un sentimiento muy profundo del pueblo italiano y un principio fundamental de la identidad del país". La apelación concierne la decisión del 3 de noviembre de 2009. Por entonces, la Corte estimó que "la presencia de crucifijos en las aulas públicas italianas atentaba contra la libertad de conciencia y el derecho de cada cual a recibir una instrucción confrome a sus convicciones". La sentencia provocó un intenso debate un vif débat dans le pays, coincidiendo con el referendo negativo sobre la construcción de minaretes en Suiza. ¿Tufillo fascista? Con la esperanza de contrarrestar esta decisión del tribunal, once senadores del Partido Democratico italiano (PD, izquierda), como Stefano Ceccanti, Vannino Chiti, Franca Chiaromonte, Mauro Del Vecchio, Roberto Di Giovan Paolo, Paolo Giarretta, Giuseppe Lumia, Alberto Maritati, Roberta Pinotti, Giorgio Tonini y Tiziano Treu, presentaron el 18 de diciembre una propuesta de ley para obligar a los centros públicos a colgar un crucifijo en cada aula. Los impulsores de este proyecto de ley se han inspirado de los estatutos bávaro y castellanoleonés que permiten que haya crucifijos en las aulas a menos que los padres soliciten su retirada. Desean así tapar el “agujero legislativo” sobre la cuestión, pues la ley italiana no explicita nada al respecto. Y es que los símbolos religiosos ya eran obligatorios en Italia durante la dictadura fascista de Benito Mussolini, y hoy aún se consideran "muebles obligatorios" desde que así lo estableciera en 1964 una circular del ministerio del Interior. En 1984, un nuevo concordato entre la Iglesia y el Estado italiano establece que el catolicismo deja de ser una religión de Estado, pero no entra a valorar la presencia de los crucifijos en las aulas. Cruces a granel El tema sobrevuela de forma periódica el debate público italiano, y no sólo en la bancada de la derecha. La propuesta del PD se traduce a tres puntos: - “Considerando la cultura religiosa, el patrimonio histórico del pueblo italiano y la contribución a los valores del constitucionalismo, se colgará en cada aula un crucifijo como signo del valor y de los límites de las constituciones occidentales.” - “Si la presencia de tal crucifijo es contestada por motivos religiosos o de conciencia, el director del establecimiento –sobre la base del principio de autonomía de cada centro educativo- tendrá, en el respeto de la vida privada et según el principio de no discriminación, buscar un acuerdo incluso con la posibilidad de exponer símbolos de otras religiones.” - “Si el jefe del establecimiento no hallara una solución, el consejo de la institución tomará el relevo con el objetivo de una solución que garantice el respeto de las convicciones religiosas y de conciencia de todos los alumnos.” La imposición de la cruz iría, pues, a la par con la posibilidad de añadir otros símbolos según las creencias y convicciones de otros alumnos. ¿Tocará entonces asistir al desfile de símbolos islámicos, judíos o budistas en las escuelas italianas? Por cierto, ¿cuál es el símbolo de un ciudadano laico o directamente ateo o agnóstico? Una Italia en busca de sí misma Los once famosos senadores se han inspirado del pensamiento de Augusto Barbera, profesor de derecho constitucional de la Universidad de Bolonia y ex diputado comunista e izquierdista. Según éste último, la Corte europea de Justicia, en su decisión del 3 de noviembre, se basó en las corrientes laicas practicadas en Francia o Turquía, muy alejadas del pensamiento italiano. Añadiendo que "incluso quienes no profesan fe alguna no pueden ignorar que Jesús es uno de los grandes protagonistas de la Historia de la humanidad. Su sacrificio alimentó movimientos religiosos fundamentales para los valores de Europa y para el constitucionalismo liberal-demócrata". El crucifijo, de pronto, no vendría a ser un símbolo religioso, sino cultural de toda una nación. Algo así como la bandera. En un país joven como Italia, en el que la conciencia nacional sigue siendo frágil, el crucifijo y las raíces religiosas aparecen como valores de refugio al tiempo que la integración de los inmigrantes le impone nuevos retos. Francesca Barca Europa451 ![]() Taxi de campaña del UKIP (Foto, UKIP) INFORMACIÓN I El pasado jueves 19 de noviembre, mientras toda Europa concentraba su tensión en el Consejo europeo para las nominaciones, el Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP) lanzaba en Internet una gran petición para la organización de un referendo sobre la pertenencia del Reino Unido a la UE. El líder de los ultra-conservadores antieuropeos en la Eurocámara, Nigel Farage, ha declarado: "Es una verdadera suerte para el pueblo británico que, cualquiera que sea el próximo gobierno [los británicos tienen elecciones generales en mayo de 2010], pueda manifestar su cansancio de las mentiras y que quieren tener su turno de palabra en cuanto a la pertenencia de su país a la UE". El objetivo, aun siendo utopista, consiste en forzar al gobierno de Brown o al que venga después a consultar la opinión de los ciudadanos del Reino Unido con la esperanza de que se manifiesten encontrar de la pertenencia a la UE y obtener aquello con lo que sueña el UKIP desde su nacimiento: salir de la UE y devolver a la corona toda su soberanía. En cuanto a la forma, es interesante subrayar que Farage usa de manera indirecta una de las posibilidades otorgadas por el nuevo Tratado de Lisboa, que prevé por vez primera que un país pueda retirarse de la UE (art.50), algo que no se preveía en los tratados anteriores hasta el 1 de enero de 2009). Para alguien que critica con tanta dureza la Unión y el nuevo tratado, resulta que también tiene ventajas. Es lo que se informaba desde las páginas de Europa451 acerca de los euroescépticos durante la campaña del referendo irlandés en septiembre pasado. Votar Sí es del interés de los antieuropeos, pues les permitirá retirarse de la UE. Lo que queda ahora por saber es si este derecho empujará a un gobierno británico, incluso conservador, a tentar al diablo. Y es que criticar a la Unión es una cosa, mientras retirarse de ella es otra bien distinta, por la pérdida de influencia y oportunidades que ello comporta. David Cameron previsible futuro primer ministro tras las elecciones de 2010, será quien decida sobre esta temeridad. Jean-Sébastien Lefebvre Europa451 Cine: la segunda guerra mundial revisitada 11/16/2009
CRÍTICA I El panorama del cine europeo nos ofrece en los meses venideros dos cintas de censo histórico sobre el rol que Noruega y Checoslovaquia jugaron en la resistencia al nazismo. Checoslovaquia fue invadida en 1938 por las tropas de Hitler sin ofrecer resistencia al invasor. Un par de años más tarde, Noruega, ante el temor que provocaba a su gobierno democrático que las tropas soviéticas estuvieran a tan sólo 150 kilómetros de su frontera, decidió dejar invadirse por la Alemania nazi. La mala conciencia es un asunto muy molesto, sobre todo cuando se trata de competir con las historias a veces heroicas de otros pueblos de Europa. Este año, las industrias cinematográficas de Chequia y Noruega han decidido quitarse una espinita y hacerse un lifting histórico para presumir de héroes antinazis. ![]() Fotograma de Max Manus Con la cinta Max Manus, de los directores Roening y Sandberg, descubrimos la figura del resistente más famoso del grupo de Oslo, que entre otras cosas se dedicaba a sabotear los barcos nazis fondeados en su puerto. Se trata de una película muy costeada en la que durante dos horas nos cuentan de forma lineal cómo Manus escapa una y otra vez de las garras de intendente alemán de la zona, mientras adiestra a compatriotas en el arte del boicot y la resistencia. Una historia más, si no fuera por un final de victoria matizada en la que por fin se plantean las verdaderas cuestiones en la vida de un soldado de la resistencia: “Todos mis amigos se han muerto, no tengo estudios, no tengo trabajo y ni siquiera te tengo a ti”, exhala Aksel Hennie enfundado en el personaje protagonista. ![]() Fotograma del filme Tobruk Tobruk, la cinta checa, es aún más banal. Relato lineal de estructura errática sobre los batallones checos que mantuvieron sus posiciones frente a las líneas del nazi Rommel en Egipto, en las inmediaciones de Tobruk. Quizá el único detalle interesante sea la comparación entre el idealismo con el que se alistan los jóvenes Jiri y Jan, y el espíritu del ex legionario Kohàk, para quien la guerra es una profesión. Demasiadas veces, cuando el cine europeo se aventura en relatos históricos, cae en el moralismo y el nacionalismo fácil, lacrimógeno o sencillamente falto de riesgo alguno. No sorprende, no alimenta, ni siquiera ilustra. Fernando Navarro Sordo Europa451 ![]() Torre Eiffel con colores de la UE (f. Caradec/Flickr) OPINIÓN I Sarkozy ya lo había anunciado durante su campaña electoral: “No permitiré que la extrema derecha monopolice el debate sobre la identidad nacional”. La extrema derecha le votó a él y enseguida creó el ministerio de la Identidad Nacional, un ovni en la Europa de hoy, dirigido además por un ex socialista. Ha escogido el momento más oportuno para sus intereses a la hora de lanzar una campaña nacional para definir qué es ser francés: en mitad de la crisis económica. En España, el tema de la identidad nacional vuelve cada dos por tres a las tribunas de los medios de comunicación. “No conozco un país en Europa que se pregunte más veces que España por su identidad”, suele afirmar el periodista Iñaki Gabilondo a menudo en público. La confrontación de nacionalismos periféricos y centralistas es la causa. En Francia esto sucede como mucho en periodos preelectorales para avivar la llama del sentimiento nacional, pero ahora parece querer sumarse a la dinámica existencialista ibérica. Y es que aunque Francia y sus pretendidos valores deseen ser universales, en los últimos tiempos siente vivir en ausencia de suficientes reglas. Todos a darle a la coco Cuando Eric Besson, ministro francés de Inmigración e Identidad Nacional, anunció que lanzaría una reflexión sobre qué significa ser francés, avisó a todos los cargos electos que les pondría a trabajar, incluidos los eurodiputados galos. Examinando la prensa desde hace varios días, Europa451 observa un regreso de los viejos discursos con pocas innovaciones intelectuales. Cabe preguntarse si en 2009 la identidad de cualquier país europeo es un compartimento estanco. Jamás en la Historia de Europa las interacciones entre Estados han sido tan numerosas e intensas. A pocos días de su festividad nacional, Nicolas Sarkozy quiere transformar el 11 de noviembre, símbolo por excelencia del sacrificio del soldado francés en la primera guerra mundial, en el día de Francia y Alemania. Todo un gesto de buena voluntad si recordamos que la identidad francesa se ha construido a menudo por oposición a la de sus vecinos germanos. Incluso con argumentos basados en el derecho de sangre. Ernest Renan en 1883, durante un discurso en la universidad de la Sorbonne, ya abrió la ventana a que la identidad se construyera en base a valores compartidos que exigen un "plebiscito cada día". ![]() (Imagen, Comisión europea) 1992, el año del ciudadano Desde entonces, nuestras fronteras se han derrumbado más deprisa de lo que se habían erigido. Hoy, un simple DNI basta para transitar desde Lisboa a Helsinki. El corolario es al visible auge de la movilidad estudiantil y laboral de los europeos, así como su creciente multilingüismo. Cada país tiene su barrio internacional, cada vez más dinámico y protagonista: el distrito europeo de Bruselas, la City de Londres, la Défense en París, la Castellana en Madrid, etc. En este alegre desorden, los franceses no se quedan atrás ni replegados en su vieja nación, como podrían pensar muchos. Son, por ejemplo los que más participan del programa Erasmus, y sus expatriados son legión: 300.000 en el Reino Unido, 200.000 en Bélgica, 160.000 en Alemania, 82.000 en España, 5.000 en Polonia, etc. Todos ellos han comprendido que aunque su nacionalidad sea la francesa, su ciudadanía es europea. Sobre todo desde que en 1992 el Tratado de Maastricht pariera su artículo 8, que recuerda que “es ciudadano de la Unión europea toda persona con la nacionalidad de uno de los Estados miembro” y que “los ciudadanos de la UE gozan de los derechos y se someten a las obligaciones previstas por este Tratado”. En este último detalle reside el desafío de la nueva identidad en Europa. En el equilibrio entre nacionalidad y ciudadanía el Tratado es muy claro. Poseer la nacionalidad de un Estado miembro de la UE confiere de manera automática la ciudadanía europea. ¿Todos franceses? El siglo XIX permitió la emergencia del Estado-nación, concepto en el que la nacionalidad y la ciudadanía se funden, y que explica el final de imperios como el austro-húngaro o el otomano incompatibles con esta idea. En cambio, desde 1945 ciudadanía y nacionalidad se van despegando de nuevo poco a poco. De tratado en tratado y en nuestras vidas diarias, la ciudadanía escapa cada vez más de las garras de nuestros Estados, substituidos en este punto por la Unión europea. Los órganos que hoy protegen al ciudadano son más que nada el Europarlamento, el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas o la Carta Europea de Derechos Fundamentales. De ahí que el debate que se abre en Francia suene a desfasado. Varias personalidades declaran en los últimos días que ser francés es respetar los valores de la democracia, de los Derechos Humanos y de la libertad. Si tal es el caso, toda Europa es francesa. Estos valores son los de todo un continente y mucho más. Mantener este discurso bastaba cuando media Europa sufría el yugo soviético y el fascista. Una migración vertical Lo complejo del fenómeno es que es vertical, y confluye hacia la creación de un nuevo conjunto mayor que los precedentes, mientras la tendencia actual es la inversa. Desde hace varios años, asistimos al desarrollo de identidades individuales, horizontales, como la sexual, la religiosa, la regional, etc. A la hora de la globalización y de una mayor interconexión en nuestro planeta, el repliegue sobre sí mismo es un valor de refugio. Para quienes lo hayan vivido, a menudo es más sencillo sentirse español o francés durante un viaje al extranjero que en el propio país, pues es cuando la identidad propia, de manera inconsciente, se confronta a la de los demás. En 2009, ser francés o ser español no puede definirse sin el elemento europeo. A partir de ahí es fácil concluir que ser español es más bien la suma de ciertos usos y costumbres (celebrar la fiesta de los reyes magos, por ejemplo), de determinados conceptos particulares (la relación con el Estado) y de su jerarquía (la sociedad francesa privilegia la igualdad, mientras los británicos anticipan la libertad), de referencias culturales o intelectuales (estudia el Quijote en la escuela y ver todas las noches la noticias del guiñol) o de estilos gramaticales (un solo verbo amar en francés mientras los alemanes poseen dos) lo que construye la identidad nacional. Todo lo demás depende de la ciudadanía. Para franceses, españoles, polacos, búlgaros o alemanes, la ciudadanía es europea. Jean-Sébastien Lefebvre Europa451 La televisión privada de Silvio Berlusconi, Canale 5, se dedica a emitir programas de supuesto carácter informativo en los que lanza su particular caza de brujas contra uno de los jueces que ha osado condenarle. El pasado jueves 15, el protagonista era Raimondo Mesiano. Este juez es objeto de una oleada de crónicas informativas tras haber firmado, a principios de mes, la sentencia que considera que Silvio Berlusconi es “corresponsable de un delito de corrupción” en el caso de la venta fraudulenta de la editorial Mondadori al grupo Fininvest –propiedad de Berlusconi- en vez de al grupo Cir del empresario Carlo de Benedetti (el grupo editor de L’Espresso). Este caso está abierto desde los años ochenta. Se trata de un episodio de la guerra fría que mantienen los dos empresarios más poderosos de Italia por el control de la empresa editorial Mondadori. Carlo de Benedetti acusa a Silvio Berlusconi de haber “comprado”, por mediación de Cesare Previti –antiguo abogado personal y ministro de Berlusoconi- a los jueces romanos que “adjudicaron” la venta de Mondadori al grupo Fininvest. Esta versión había sido “confirmada” por el testimonio de Stefania Ariosto en 1995, y por varios movimientos financieros localizados en las cuentas sociedad sita en un paraíso fiscal All Iberian, a favor de una cuenta a nombre de un testaferro de Cesare Previti. El juez Raimondo Mesiano ha rubricado la palabra “fin” sobre este caso hace dos semanas al reconocer a Silvio Berlusconi como “corresponsable” y condenar a Fininvest a pagar 750 millones de euro a Cir. Esta sentencia le ha valido al juez un programa especial de Mattino Cinque que alimenta el escándalo en Italia. Los periodistas del programa dirigido por Claudio Brachino –director de Videonews, el servicio de información transversal de las cadenas de Mediaset– han seguido a Mesiano por las calles de Milán cuando iba a la peluquería a cortarse el pelo o mientras fumaba un cigarrillo en un banco público. El vídeo insiste en que Mesiano es “un tipo muy raro” porque pasea “yendo hacia atrás y hacia delante, fuma como una chimenea y lleva calcetines azules”, algo que «no le dejarían hacer en el tribunal”. El servicio se pregunta cómo un tipo tan “extraño” pueda firmar “una sentencia tan importante e, incluso, justo después, haberse beneficiado de una promoción interna en el seno de la magistratura italiana”. La reacción de la Asociación Nacional de la Magistratura italiana ha sido inmediata. Califica como “vergüenza” el vigilar la vida privada de un juez. La Federación Nacional de la Prensa denuncia el “apaleamiento mediático”. El Consejo General de la Magistratura, el órgano constitucional que garantiza la independencia de los jueces, ha hecho saber que abrirá un expediente sobre estos acontecimientos. Mediaset ha respondido apoyando a Claudio Brachino, quien hoy publica una columna en las páginas de Il Giornale, el diario propiedad de la familia Berlusconi, pidiéndole disculpas al juez e invitándole a su programa para que pueda explicar a qué se debe su promoción profesional. Sin querer aún hablar de ataque a los jueces, un informativo de esta clase, privado de toda consistencia periodística y centrado –como los peores tabloides británicos- en la estética y los hábitos privados de un juez, tiene todo el aroma a NODO. Todo apunta a la caza de brujas y no al interés periodístico en quienes dirigen este programa que cualquiera diría que ha sido elaborado por encargo. El ministro italiano de Justicia, Angelino Alfano, ha intervenido hoy sobre el asunto. Para Alfano, “las disculpas de Brachino cierran un caso y abren otro, el del derecho a la privacidad, que parece que vale sólo para un magistrado y no para un ciudadano normal o un jefe de gobierno”. Toda una alusión al debate sobre la ley de interceptaciones telefónicas que Berlusconi quiere invalidar en el ámbito de procesos judiciales. Francesca Barca Europa451 El futuro ministro de Exteriores alemán, el liberal Guido Westerwelle, sólo hablará alemán en Alemania. La prensa internacional critica su falta de cintura o de preparación, pero la realidad es que una nueva generación de políticos nacionalistas va copando el poder en Alemania. Las elecciones alemanas han aupado al poder compartido al partido liberal FDP, dirigido por el presuntuoso Guido Westerwelle. Es tradición en las coaliciones entre democristianos y liberales en el país teutón que la cartera de exteriores vaya a parar para los liberales. Es sabido por todos que el idioma inglés es la referencia en las relaciones diplomáticas y dominarlo o usarlo cuando otra persona no habla otro idioma es síntoma de flexibilidad y apertura política. No obstante, Guido Westerwelle en Alemania ha decidido contestar sólo en Alemán a preguntas de periodistas, lo cual se puso de manifiesto el 4 de octubre ante un corresponsal de la BBC de Londres. La pregunta en inglés, muy sencilla y fácilmente formulable en alemán incluso para ciudadanos ingleses algo acostumbrados a no hacer esfuerzos en otros idiomas: “¿Qué cambios verá el mundo en la política exterior alemana con usted al frente del ministerio?”. Durante una semana, la prensa internacional se ha dedicado a cuestionar la capacidad negociadora y de representación de Westerwelle como futuro ministro de Exteriores. El análisis es un error por dos motivos. Por un lado, la intención de Westerwelle no era demostrarle al mundo que está pez en inglés, sino decirle claramente al mundo que los alemanes están cada vez más orgullosos de serlo y de demostrar que así es. Desde hace una década, la actitud de Alemania en el exterior, sin dejar de ser constructiva, sí ha abandonado su tradicional pudor identitario. Han pasado 70 años desde los horrores cometidos por este país en la Segunda Guerra Mundial y las nuevas generaciones políticas no necesitan estar de continuo pidiendo perdón con su actitud anacionalista. Por otro lado, los partidos liberales europeos –el alemán a la cabeza- comprenden desde hace décadas que existe para ellos un techo de cristal electoral que no logran superar. Alrededor del 15% de los votos. En cualquier contexto político, favorable o desfavorable, las opciones liberales no seducen a más electorado que ese. Guido Westerwelle lo ha comprendido y no se resigna a haber alcanzado el cénit de su carrera, más aún si cabe por cuanto que es un político joven, de 47 años. De este modo, los liberales deben encontrar un factor nuevo de voto que explotar y que las otras opciones no hayan capitalizado. En el caso alemán, es el nacionalismo o el renacer de un orgullo patrio, que las nuevas generaciones no relacionan en absoluto con el pasado nazi país, sino con el derecho a liberarse de la actitud acomplejada de los alemanes en el exterior. No hay que pasar por alto que en los sucesivos congresos de los liberales alemanes de los últimos años, Westerwelle ha expresado en repetidas ocasiones que el proyecto liberal en Alemania no es ir de comparsa, sino convertirse en una opción hegemónica. Fernando Navarro Sordo Europa451 Italia, laboratorio del periodismo vertical 10/08/2009
![]() (Imagen, Zingaro / Flickr) Publitalia 80, propiedad de Silvio Berlusconi, controla dos tercios del mercado de la publicidad en los medios de comunicación de Italia, según Freedom House y la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. Al igual que el fascismo inventó el concepto del sindicato vertical, estaríamos ante el nacimiento del periodismo vertical, en el que todos deben cuadrarse ante la jerarquía. Esta información bastaría para comprender que Italia configura el paradigma de la concentración de poderes en el mercado mediático. Y sobre todo para intuir el poder potencial de intimidación y censura que el Primer Ministro Silvio Berlulsconi, puede ejercer sobre los periodistas y medios que no informen según le agrade a él. De hecho, no se trata de un poder potencial, sino efectivo, pues Berlusconi lo ejerce sin complejos cada día. En junio de 2009, durante el congreso italiano de jóvenes industriales, el líder de la derecha italiana animó a las empresas a no incluir publicidad en los periódicos hostiles a sus posturas, con el argumento de que estas publicaciones “exageran el alcance de la crisis económica en Italia”. Berlusconi barre para casa cada vez que puede: por un lado, amenaza de forma indirecta a los medios desafectos con quedarse sin ingresos publicitarios, por otro, aumenta los ingresos de sus medios de comunicación al reducirse el mercado. ![]() (Foto, Governo Italiano) Un emporio influyente y atacado por todas partes Sus medios de comunicación nos son pocos. Tres televisiones nacionales privadas, varios diarios y revistas, y editoriales importantes como Mondadori, por cuya compra fraudulenta ha sido condenado esta semana a pagar 750 millones de euros. A ello hay que sumarle el control de la radio pública y los tres canales televisión pública italiana: RAI 1, RAI 2, RAI 3. Según un informe del Open Society Institute, “el jefe del gobierno italiano se aprovecha políticamente de su control de los medios de la RAI y de Mediaset para influir en la opinión pública y en el electorado”. Baste recordar cómo hace 3 semanas ordenó cambiar la programación de RAI 1 y Canale 5 para que no interfirieran en los índices de audiencia de la emisión de Porta a Porta consagrada en aquella ocasión a la figura de Berlusconi, presente para entregar las llaves de las nuevas casas construidas para los damnificados por el terremoto en los Abruzos en la primavera pasada. ![]() Italia vive un apagón informativo Hace 5 meses que el diario español El País destapó el escándalo de las Velinas, las prostitutas de alto standing que los amigos de Berlusconi le llevan a Villa Certosa, la casa de retiro del Primer Ministro en Sicilia, y que el mandatario quería promover a candidatas electorales para las elecciones europeas. Sin embargo, los medios bajo su control, apenas han empezado tímidamente a tratar el tema desde hace unas semanas. Los italianos, como en su día los españoles bajo la dictadura, deben informarse de lo que sucede en su país a través de los medios extranjeros. Desde la fundación European Alternatives, Nicoló Milanese denuncia que “en Italia, un proceso más o menos sofisticado de manipulación mediática corre el riesgo de dejar a los ciudadanos sin medios para formarse una opinión razonada y para fiscalizar la acción de los poderes públicos”. Como en una democracia occidental ya no se acepta que el Gobierno cierre publicaciones privadas, lo que hace el ejecutivo de Berlusconi es llevar a los medios críticos ante los tribunales por difamación. Ahí están los procesos abiertos contra La Repubblica, L’Unità, El País y Le Nouvel Observateur, o las amenazas contra The Times Newspaper. Paradójicamente, Il Foglio, diario controlado por Berlusconi, también ha publicado las informaciones desveladas por la prensa internacional sobre la vida privada del mandatario italiano, pero no ha sido llevado ante los tribunales. Es esto lo que ha empujado a liberales, verdes, socialistas y comunistas a tomar cartas en el asunto en el Parlamento europeo para exigir un debate y una resolución acerca de la libertad de prensa y el mercado mediático en Europa. El problema ha traspasado las fronteras italianas. ![]() El líder liberal Guy Verhofstadt (F, PE) La imagen de Italia cuestionada en el concierto global También debido a este acoso judicial a la prensa crítica internacional, Freedom House, una organización cercana al conservador Partido Republicano norteamericano, ha degradado a Italia de categoría en su listado anual de libertad de la prensa en el mundo. Italia es ahora “un país parcialmente libre por culpa de las interferencias políticas en el sistema de información, el descenso del pluralismo mediático y el control por parte de Berlusconi del 90% de los medios televisivos”. El jefe del grupo parlamentario liberal en la Eurocámara, Guy Verhofstads, ha calificado esta degradación de “vergüenza para Europa” ayer en Bruselas. Reporteros sin Fronteras y Agence France Presse reiteran en sus comunicados que “por primera vez en la Historia de la Unión europea, un jefe de gobierno, el italiano Silvio Berlusconi, ha lanzado una ofensiva virulenta contra la libertad de prensa”. Instituciones como la OSCE, estima que la concentración mediática en Italia “es un desafío a la arquitectura constitucional europea y un mal ejemplo para las jóvenes democracias en transición”. El Consejo de Europa advierte contra el riesgo de monopolio informativo en Italia y la pérdida de pluralismo”. ![]() Mario Mauro, el hombre de Berlusconi en la UE (F. PE) La última ofensiva del clan Berlusconi En cambio, Berlusconi achaca este ambiente crítico a una campaña orquestada por la izquierda internacional y su quinta columna en Italia. Ello se desprende de sus declaraciones de ayer tras el revés obtenido por sus intereses en la Corte Suprema italiana, que ha invalidado por inconstitucional una ley que garantizaba su inmunidad judicial. “Me da igual lo que diga un tribunal repleto de jueces de izquierdas, voy a seguir en el cargo porque estas cosas me estimulan. ¡Viva Italia y viva Berlusconi!”, exclamaba ante un arremolinamiento de periodistas. A partir de ahora, quien esté contra Berlusconi, será tachado de anti-italiano. “¿Por qué cuando la izquierda gobernaba en Italia sin una ley contra la concentración mediática nadie se quejaba?”, inquieren desde las filas de la derecha italiana. Unberto Bossi, fundador de la Lega Nord, el partido xenófobo y racista que gobierna en coalición con Berlusconi, hablaba ayer incluso de “recurrir al pueblo” en una velada amenaza a la insurrección. Las llamadas a incumplir la ley son moneda común e Italia, y tampoco se salva Berlusconi, que hace poco llamó a los italianos a no pagar la tasa televisiva con la que se financia la RAI a raíz de un programa de esa cadena que emitió imágenes del escándalo de las Velinas. Desde las filas del Gobierno se enarbolan las cifras de la Agcom y de la Federación italiana de editores de diarios. “Ninguno de los cinco principales diarios del país tiene una orientación favorable al gobierno”, reclamaba en Bruselas Mario Mauro, peón fiel de Berlusconi en Europa. Se trata de Corriere della Sera, La Repubblica, Sole 24 Ore, La Stampa, e Il Messaggero. De hecho, han nacido 2 nuevas cabeceras en los últimos meses, en medio de este ambiente deletéreo. Son Il Fatto y L’Altro, ambos adscritos en la órbita de lo que la derecha italiana denomina la “izquierda más radical”. Es decir la izquierda más allá del partido centrista PD de Dario Franceschini. Por último, Mauro recuerda a los periodistas que Berlusconi no es el único que se querella contra ellos. En el pasado, el primer ministro checo Milos Zeman, el primer ministro finlandés Matti Vanhanen o el esloveno Janesz Jansa han acudido a los tribunales contra la prensa. Sólo en Italia, los ex primeros ministros Lamberto Dini, Massimo D’Alema y Romano Prodi han hecho lo propio. La promesa de Mauro ha sido “jugar esta partida al ataque, no a la defensiva”. Fernando Navarro Sordo Europa451 La Comisión europea ahoga a los letones 10/07/2009
![]() ¿El crédito del descrédito? (F. Europa451) “La política de la Comisión es veneno para Letonia”, denuncian los sindicatos letones desplazados hasta Bruselas. Exigen que la UE presione a su gobierno para que durante la crisis se salve “a las personas en vez de a los bancos”. Letonia se encuentra al borde de la bancarrota y la Comisión condiciona sus préstamos a que se realicen drásticos recortes presupuestarios en el ámbito social. Letonia está sufriendo la crisis como nadie en Europa. En agosto, fue el país en donde más cayó el consumo en comercio minorista de toda la Unión, con una bajada del 3,3%. Además, este pequeño país báltico es quien lidera junto con España la carrera hacia el aumento del paro. Sin contar que ha perdido más del 15% de su PIB en lo que va de crisis. Sin embargo, lo más grave de la situación letona es una elevadísima deuda pública que hace temer una bancarrota del Estado. Contra ello, varios países vecinos le han prestado dinero mientras hace frente a una serie de medidas de ajuste presupuestario. Suecia, Dinamarca, Noruega y Finlandia le han prestado cerca de 2.000 millones de euros, el FMI otros 1.700 y la UE 3.100. ![]() (Foto, Europa451) A cambio, todos estos países e instituciones presionan a Letonia para que realice recortes drásticos en varias materias sensibles para la ciudadanía letona. Varios dirigentes sindicales letones se manifestaban esta semana en Bruselas en protesta por dichas presiones sobre el gobierno letón, de derechas. Exigen a la Comisión que no obligue al gobierno de Dombrovskis a seguir con un plan fiscal que ha reducido un 10% el montante de las pensiones generales, un 70% el de los pensionistas trabajadores, un 50% las pensiones por maternidad de los padres que trabajan, así como una reducción de la parte no imponible del impuesto sobre la renta. “Las medidas prioritarias deben ser reducir el gasto de la administración y la burocracia, antes que el sueldo de los maestros, los policías y los médicos”, exigían los representantes de sindicatos letones en Bruselas, acompañados por la eurodiputada Verde Tatjana Zdanoka. Fernando Navarro Sordo Europa451 |


















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