Minsk: una pinta muy negra

REPORTAJE I Fronteriza con la UE desde 2004, Bielorrusia aparece como un país al que echar de comer a parte en el mapa de Europa.

Colonizada durante décadas por Rusia, la Rusia Blanca –eso quiere decir Bielorrusia- recuperó su independencia en 1991 al tiempo que la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas se desmoronaba. Dos décadas más tarde, los observadores la consideran como la última dictadura de Europa, que además padece de una forma más o menos voluntaria una fuerte influencia proveniente de Rusia.

Dividida entre su lealtad a Moscú y la tentación de acercarse a la UE por motivos económicos más que por principios, este país necesitado de una modernización urgente sigue viviendo a costa de otros.

Europa451 ha estado en su capital, Minsk, en 2009, en vísperas de la celebración del 65º aniversario de la liberación de la ciudad por el Ejército Rojo. Banderas rojas y símbolos estatales recordaban la era soviética.

Jean-Sébastien Lefebvre
Europa451